La Guía Secreta de la Hermandad de la Daga Negra estará disponible en edición de bolsillo en punto de lectura el mes de Septiembre. Ya podéis reservarlo en Casa del libro.
— Soy la fuerza de la raza. Soy el Primale. ¡Y como tal gobernaré!© Copyright J.R. Ward
Mi entrevista con Vishous
Fuera, en el jardín del Complejo, Butch y yo guardamos las cosas en el bolso y llevamos a Edna de vuelta a la mansión, donde pasamos cerca de quince minutos metidos entre las malezas del jardín de rosas buscando los cohetes. Después de encontrar los cuatro y quitarles los paracaídas, entramos a la biblioteca y Butch me abraza. Huele bien.
Butch: Te está esperando en el sótano.
JR: No tengo deseos de hacer esto.
Butch (sonríe un poco): Tampoco él. Pero míralo de esta forma, podría ser peor. Podrías tener que escribir otro libro acerca de él.
JR (ríe): Entendido.
Me voy, cruzo el vestíbulo y entro en el comedor, que había sido limpiado. Al otro lado de las puertas batientes de la cocina, está Fritz, el extraordinario mayordomo, puliendo la plata con otros dos doggen. Me pongo a charlar con ellos y termino intentando rechazar ofertas de comida y bebida. Fallo. Cuando bajo al sótano, llevo una taza de café y un bollo de pasas casero envuelto en una servilleta de damasco. El bollo es delicioso y el café está justo como me gusta: muy caliente y con poco azúcar.
Al pie de las escaleras del sótano miro a derecha e izquierda. El sótano es enorme, tiene grandes zonas de espacio abierto interrumpido por almacenes y conductos de ventilación. No tengo idea de dónde podría estar V, así que me detengo a escuchar, esperando orientarme. Al principio lo único que oigo es el sonido del antiguo horno a carbón que está un poco más adelante, pero luego capto un golpeteo.
No es rap. Es un sonido rítmico, el repicar de metal contra metal.
El sonido me guía hasta el final del sótano. Me toma unos buenos cinco minutos de caminata llegar adónde está V, y durante el camino termino el bollo y el café. Mientras camino, intento pensar qué demonios voy a preguntarle. Él y yo no nos llevamos muy bien, así que me imagino que va a ser corto y no muy agradable.
Cuando rodeo la última esquina me detengo. V está sentado en un grueso banco de madera vistiendo pesadas chaparreras de cuero y camiseta sin mangas. Frente a él hay un yunque sobre el cual descansa la hoja de una daga al rojo vivo que está sosteniendo con un par de pinzas. En su mano resplandeciente tiene un martillo romo con un mango especial, con el que está golpeando la punta del arma. Tiene un porro entre los labios, y mi nariz registra el aroma amaderado del tabaco turco, la profunda acritud del metal caliente y un aroma a especias oscuras.
Vishous (sin levantar la vista): Bienvenida a mi taller.
JR: Entonces aquí es donde haces las dagas…
La habitación es un horno, mide aproximadamente seis por seis metros y tiene las paredes de hormigón encaladas como el resto del sótano. Hay velas negras encendidas, por todas partes y cerca del yunque hay un antiguo tarro de bronce lleno de arena brillante. Detrás de V hay una maciza mesa de roble sobre la cual hay una variedad de dagas en diversas etapas de creación, algunas sólo son hojas, otras ya tienen el mango.
V se gira y mete el trozo de metal aún al rojo vivo dentro de la arena, y me impresiona lo fuerte que es. Sus hombros están acordonados por los músculos, lo mismo que sus antebrazos.
Mientras espera, deja escapar una voluta de humo entre los labios y golpetea la punta del porro en el borde de un cenicero negro.
Cuando estoy con él me siento cohibida. Igual que siempre. Eso me entristece.
Vishous (sin mirarme): Así que sobreviviste a la sesión de tirar cohetes con el poli, ¿eh?
JR: Sí.
Le observo mientras saca la hoja de la arena y la limpia con una tela gruesa. La extensión de metal es de forma y consistencia irregular, claramente está en el proceso de formación. Él la examina, girándola de un lado a otro, y cuando frunce el ceño da la impresión que los tatuajes de su sien se acercaran al ojo. Dejando el martillo a un lado, acerca la mano resplandeciente a la hoja y la sujeta. Los destellos de luz, crean profundas sombras en comparación con las más suaves de las velas, y un sonido siseante crepita en el aire.
Cuando saca la mano la hoja está de un color naranja brillante y la coloca en el yunque. Levantando el martillo, golpea el metal caliente una y otra vez, el sonido resuena en mis oídos.
JR (cuando se detiene a mirar la hoja): ¿Para quién estás haciendo esa?
V: Para Tohr. Quiero tener sus dagas listas.
JR: ¿Va a volver a luchar?
V: Sip. No lo sabe aún, pero lo hará.
JR: Debes estar contento de que haya vuelto.
V: Sip.
Vishous volvió a golpear la incipiente hoja con su mano resplandeciente y luego continuó repitiendo el golpeteo. Después de un rato metió la lámina de metal nuevamente dentro de la arena y terminó su cigarrillo.
Mientras apagaba el cigarrillo, sentí que me estaba entrometiendo y que también que no estaba haciendo el trabajo que había ido hacer. Mientras el silencio se prolongaba, pensé en todas las preguntas que podría hacerle, como… ¿Cómo se siente respecto a que Jane sea un fantasma? ¿Le preocupa el hecho de no poder tener hijos? ¿Cómo están las cosas con su madre? ¿Qué se siente al estar comprometido con una persona en particular? ¿Extraña su estilo de vida sadomasoquista o aún continúa practicándolo con Jane? ¿Y que sucede con Butch? ¿Ha cambiado su relación?
El único problema es que, sé que no recibiría respuesta, y los silencios que seguirían a cada una de las preguntas se irían haciendo cada vez más intensos.
Le observe trabajar la hoja, alternando el calor y el golpeteo, hasta que queda evidentemente satisfecho y deja la daga en la mesa de roble. Durante un momento me quedo pensando si no será ahora cuando la entrevista realmente comience… excepto que se levanta y se dirige hacia unos pequeños trozos de metal que están en un rincón. Me doy cuenta que va a comenzar otra daga.
JR: Supongo que será mejor que me vaya.
V: Sip.
JR (parpadeando rápidamente): Cuídate.
V: Sí. Tú también.
Dejé el taller oyendo el sonido del siseo que se produce cuando su mano entra en contacto con el metal. Camino más lento que cuando vine, quizás porque espero que cambie de parecer y venga detrás de mí y por fin… bueno, ¿qué podía hacer? Nada en realidad. Que haya unión entre nosotros es mi deseo, no su inclinación.
Mientras avanzo serpenteando, con la taza vacía y la servilleta arrugada en la mano, me doy cuenta que estoy verdadera y absolutamente deprimida. Las relaciones requieren esfuerzo, seguro. Pero debes tener una en primer lugar para poder fortalecerla. V y yo nunca congeniamos, y estoy empezando a darme cuenta de que nunca lo haremos. Y no es porque no me guste. Muy al contrario.
Para mi, V es como un diamante. Puedes sentirte impresionada y cautivada por él y querer mirarlo durante horas, pero nunca se abrirá a ti para darte la bienvenida. Al igual que ocurre con él, un diamante no solo existe para brillar y resplandecer ni para que alguien lo compre para ponerlo en la mano de otra persona… esas funciones son simplemente efectos secundarios, resultado de la increíble presión impuesta a sus moléculas. Todo ese brillo viene de la fuerza del diamante (y de la de él).
Y ambos estarán aquí mucho después de que nosotros nos hayamos ido.
© Copyright J.R. Ward
*Aquí están mis verdaderas respuestas, oh, y por cierto, Dakota Fanning no actúa en Flicka… y lo sé porque vi el DVD y NO porque haya visto la maldita película.*© Copyright J.R. Ward
Última película: Flicka, con Dakota Fanning.© Copyright J.R. Ward
— Vishous, ¿podrías quitarte esa sonrisa de la cara? Estás empezando a enervarme.© Copyright J.R. Ward
Butch O'Neal me tuvo desde el momento en que lo vi por primera vez en Amante Oscuro, cuando estaba investigando el escenario de la bomba de Darius. Esta descripción de él es desde el punto de vista de Beth y lo que me gusta tanto de él es como forcejea con el chicle:
Después que Zsadist y yo volviéramos a casa después de ir a Target, le ayudé a llevar las bolsas a la mansión, estábamos justo acabando la rutina de ve-a-buscar-y-llevar cuando Butch salió de la puerta que está bajo las escaleras. Vestía un suéter negro Izod con una camisa blanca debajo y un par de pantalones negros magníficamente cortados. Sus zapatos eran de Tod. Negros sin calcetines. Llevaba un bolso de lona en el hombro y una enorme sonrisa en el rostro.
Butch: ¡Mi turno!
Z: (inclinándose sobre una bolsa y sacando una de las gorras Miami Inks) Para ti.
Butch: Ok, es genial (la toma y se la pone). Gracias, hombre.
Z: También traje una para tu colega.
Butch: Lo cual es en realidad otro regalo para mi, porque no tendremos que pelearnos por este. (Volviéndose hacia mi) ¿Estas lista?
JR: Absolutamente. ¿Dónde vamos...?
Butch: A la parte de atrás (hace un gesto con el brazo hacia la biblioteca). Por aquí.
Le digo adiós a Z sonriendo y él me devuelve el gesto, su arruinado labio se tuerce brevemente hacia arriba y sus ojos lanzan destellos amarillos. Pienso por un momento en cuan afortunadas son Bella y Nalla; luego sigo a Butch saliendo del vestíbulo y entrando en una de mis habitaciones favoritas de la casa. Las paredes de la biblioteca están forradas de libros, las únicas aberturas son las de las ventanas, las de las puertas y la chimenea. Aquí y allí hay pinturas al óleo de paisajes colgadas sobre los tomos, que le dan un aire de casa señorial inglesa al lugar.
Butch: (sobre el hombro) Apuesto que no adivinas a dónde vamos.
JR: No nos quedaremos en la biblioteca.
Butch: (va a una de las puertas francesas y la abre) Estás en lo cierto. ¡Y vamos fuera!
JR: ¿Qué llevas en el bolso?
Butch: (lanzándome esa sonrisa tan característica de él, la que eclipsa totalmente su nariz rota y el incisivo astillado, la que lo convierte en el más atractivo de los hombres del planeta) No es un lanzador de patatas.
JR: ¿Por qué será que eso no me tranquiliza? (saliendo y deteniéndose de golpe)
Butch: (con orgullo) Me gustaría que conocieras a Edna.
JR: Yo... no sabía que pudieras hacerle eso a un carrito de golf.
Edna es el habitual transporte de enlace… salvo que ha pasado por una sesión de remodelación al estilo Robb Report . Tiene un adorno de Cadillac en el capó y una rejilla hecha a la imagen de la del Escalade. Está pintado de negro, sus llantas son de sesenta centímetros, tiene los parachoques cromados, el asiento de cuero, y no me sorprendería en absoluto descubrir que esta turboalimentada. Infiernos, si pudieras ponerle un nitro a un motor eléctrico, yo estaría buscando el botón de inyección en la consola.
Butch: ¿No es una maravilla? (Pone el bolso de lona en la parte trasera y se sitúa detrás del volante cromado). Estaba intentando obtener un estilo a lo Elvis, aunque más moderno.
JR: Misión cumplida. (Me siento a su lado. Me sorprendo cuando me empieza a cosquillear el trasero). ¿También tiene asientos calefactados?
Butch: Mierda, sip. Espera a oír el sistema de sonido.
Kanye West vocifera por todos los jardines y partimos atravesando el ondulado césped, pasando al lado de lechos de flores que están convalecientes por la cercanía del invierno. Mientras avanzamos, me agarro del borde del techo y empiezo a reír. Andar como si te persiguiera el diablo en un coche de golf es el desencadenante garantizado de la niña de seis años que habita en tu interior, y no puedo evitar que me de un ataque de cosquilleantes risitas tontas mientras rebotamos a lo largo del camino. El hecho de que Kanye nos acompañe cantando un tema sobre la buena vida es simplemente perfecto.
Butch: (aullando por encima del virtuoso bajo) ¿Sabes qué es lo mejor de usar esta cosa por la noche?
JR: (también gritando) ¿Qué?
Butch: (se señala los dientes) ¡No hay bichos!
Los venados huyen precipitadamente corriendo como locos para apartarse del camino, alzando sus colas y mostrando un destello de la parte inferior blanca. Al igual que Z, Butch tampoco lleva los faros encendidos, pero dado el volumen al que está Kanye, no creo que haya ninguna posibilidad de pillar a uno de esos adorables animales paralizado en nuestro camino.
Finalmente, Butch reduce la velocidad de Edna justo enfrente del límite del bosque. Kanye se calla y el silencio de la noche se abalanza como si fuera un buen anfitrión y acabáramos de llegar a su fiesta. Butch agarra el bolso de lona y juntos caminamos unos seis metros, yendo en dirección a la mansión, que está en la lejana distancia.
Butch pone el bolso de lona sobre el suelo, abre la cremallera y revuelve dentro. Lo que saca es una serie de piezas de metal, las que empieza a encajar juntas.
JR: ¿Puedo ayudarte? (a pesar de que no tengo ni idea de lo que está haciendo)
Butch: Dos segundos.
Cuando termina, ha montado una extraña especie de plataforma. La base está a unos treinta centímetros del suelo, y soporta una barra de metal de unos sesenta centímetros de alto.
Butch: (volviendo al bolso) La trayectoria es lo importante. (Vuelve a la plataforma y mide con un nivelador. Hace algunos ajustes) Empezaremos de a poco. (Vuelve otra vez al bolso y esta vez saca...)
JR: Oh, Señor. ¡Es fantástico!
Butch: (sonriendo satisfecho) Lo hice yo mismo. (Trae un cohete hasta dónde yo estoy)
El cohete a escala tiene unos sesenta centímetros de longitud desde un puntiagudo extremo hasta el otro de forma acampanada, y, tiene tres secciones. Es blanco, con el logo de los Red Sox pintado en el lateral y tiene la punta fluorescente, sin duda para poder seguir su rastro e incrementar las posibilidades de recuperarlo en la oscuridad.
JR: No sabía qué eras aficionado a estas cosas.
Butch: Acostumbraba a hacer modelos a escala cuando era pequeño. También aeroplanos y coches. El asunto es que a algunas personas les gusta leer, pero yo soy algo disléxico, así que nunca me sirvió de entretenimiento... me daba demasiado trabajo conseguir que las letras tuvieran sentido. Pero ¿los modelos? Son una forma de mantener mi cerebro despejado cuando estoy despierto. (Me dirige una sonrisa maliciosa). Además me proporciona la oportunidad de hacer algo con las manos, y tú sabes cuanto me gusta eso. (Lleva el cohete a la plataforma de lanzamiento y lo desliza hacia abajo sobre el eje vertical. Hace más ajustes). ¿Puedes alcanzarme los cables de encendido? ¿Los dos paquetes atados con cuerda?
JR: (yendo hacia el bolso de lona) Santa... mierda. Tienes, como, tres más aquí dentro.
Butch: Me he estado manteniendo ocupado. Y aquí tienes, toma la linterna, probablemente la necesitaras. Le dije a V que apagara las luces de seguridad sensibles al movimiento en esta sección del terreno.
JR: (agarra la linterna de bolsillo que él le tira y encuentra los cables de encendido) ¿También quieres esa caja que tiene un interruptor?
Butch: Sí, pero déjalo allí. Vamos a querer estar a cierta distancia cuando los encendamos.
JR: (Le alcanza los cables y, cuando él alarga la mano para agarrarlos, nota el meñique de su mano derecha que está torcido) ¿Puedo preguntarte algo?
Butch: Demonios, sí. Ese es el objetivo de las entrevistas ¿no?
JR: ¿Echas de menos alguna parte de tu antigua vida?
Butch: (Vacila brevemente al desenrollar los cables) Mi respuesta automática sería que no. Quiero decir, es lo primero que viene a mi mente. (Reanuda el desenrollado de cables, luego saca el cohete de la plataforma y acopla los cables en un extremo). Y la pura verdad es que soy más feliz donde estoy ahora. Pero eso no quiere decir que no desearía poder hacer algunas de las cosas que solía hacer. Asistir a un partido de los Red Sox un sábado por la tarde. Con el sol en el rostro y una cerveza fría contra la palma. Era muy agradable.
JR: ¿Qué hay de tu familia?
Butch: (se le tensa la voz) No lo sé. Supongo que extraño a la próxima generación... como ser, no me molestaría ver cual es el aspecto de los niños de Joyce y qué camino seguirán. También el de los demás. Desearía poder ver a mi madre de vez en cuando... pero no quiero empeorar su demencia, y creo que mi visita no fue muy positiva. (Vuelve a deslizar el cohete sobre la base). Todavía sigo yendo a la tumba de Janie.
JR: ¿De verdad?
Butch: Sip.
JR: (le doy tiempo para hablar. No lo hace) ¿Te sorprendió acabar aquí? Quiero decir con los hermanos.
Butch: Pongamos cierta distancia entre nosotros y el chico volador, ¿te parece? (Mientras regresamos hacia el bolso de lona, va desenrollando los cables a lo largo del corto césped). ¿Si me sorprendió? Sí y no. Antes de conocer a los hermanos hubo un montón de mierda que me sorprendió en mi vida. ¿El hecho de que terminara siendo un vampiro? ¿Luchando contra los no muertos? De cierta forma, no es más sorprendente que el hecho de que consiguiera sobrevivir a toda la mierda autodestructiva a la que me sometí a mi mismo antes de conocer a alguno de ellos.
JR: Eso puedo entenderlo. (Pausa). ¿Qué me dices de...?
Butch: Por el Oh-dios-como-le-pregunto-esto que percibo en el tono de tu voz ¿asumo que te refieres al Omega y su pequeño implante quirúrgico?
JR: Bueno, sí.
Butch: (recolocándose la gorra de Miami Ink) Esto va a sonar mal… pero de alguna forma, para mi, es como si tuviera un cáncer que no puede operarse. Todavía puedo sentir lo que puso en mi. Sé exactamente en que lugar de mi cuerpo está, y es algo perjudicial, algo malo. (Se pone la mano en el estómago). Me gustaría sacármelo, pero sé que si lo quitan, asumiendo que eso fuera posible, no podría hacer lo que hago. Así que... lo soporto.
JR: ¿Los efectos secundarios se han vuelto más llevaderos? ¿Después de que inhalas un...?
Butch: (sacudiendo la cabeza) No.
JR: Entonces... aparte de eso... (cambiando de tema, porque es evidente que no se siente cómodo). ¿Qué ha sido lo que más te ha sorprendido desde que eres parte de sus vidas?
Butch: (arrodillándose junto a la caja de encendido) Haces preguntas tan malditamente serias, mujer. (Me mira y sonríe). Pensé que esto iba a ser más divertido.
JR: Lo siento, no quería hacerte sentir...
Butch: Está bien. Que te parece si disparamos un cohete o dos y luego volvemos al asunto de la inquisición. Te dejaré apretar el botttttóooooooon....
Cuando dice eso estoy bastante segura de que está subiendo y bajando las cejas en mi dirección, pero no puedo ver bajo la visera de la gorra de Miami Ink. Sonrío de todas formas porque... bueno, hay algunas cosas que no puedes evitar hacer.
Butch: Vamos, sabes que lo deseas.
JR: (arrodillándome) ¿Qué debo hacer?
Butch: Esto funciona de esta manera... (Levanta la caja azul). Aquí dentro hay cuatro pilas doble-A. Giro la llave de encendido y esta luz (señala un brillante punto amarillo) nos indica que estamos listos. Retiramos la llave (la retira), y cuando tu presionas esto (señala el botón rojo) los cables llevan la señal hacia el sistema de ignición del cohete, y estamos hablando de una gran cantidad de zum-zum-zum. Que es por lo que tenemos cinco metros de cable entre nosotros y eso. ¿Estas lista? Ok. Empecemos la cuenta atrás. Tres...
JR: (cuando no continúa contando) ¿Qué? ¿Algo va mal?
Butch: Se supone que tú dices dos.
JR: ¡Oh! Lo siento. Dos.
Butch: No, tenemos que volver a empezar. Tres...
JR: Dos...
Butch: Uno... ¡Fuego en el hoyo!
Aprieto el botttttóooooooon, y un momento después hay una chispa, un destello y un zumbido silbante, que parece un centenar de Alka-Seltzer en un vaso. El cohete se dispara hacia el cielo otoñal, dejando un rastro con forma de arco de luz y humo ondeando detrás de su brillante punta. El ángulo es perfecto, dirigiéndose con precisión al centro de la mansión. Su descenso es igual de suave, y a casi noventa metros del suelo se despliega el paracaídas. Observamos el cohete mientras desciende lentamente, sacudiéndose de lado a lado como la cola de un perro holgazán. Con las luces que salen de la biblioteca veo que aterriza en un lecho de rosas.
Butch: (en voz baja) V.
JR: ¿Disculpa?
Butch: Me preguntas que me sorprendió más, y fue él. (Saca otro cohete del bolso de lona. Este es mucho más largo y tiene la etiqueta de Lagavulin reproducida en el lateral). Bien, este chico malo tiene una carga explosiva extra dentro. Subirá casi dos veces más alto que el primero, que es por lo cual traje esto. (Saca unos binoculares). Mi vista y mi visión nocturna son mucho mejores que cuando era humano, pero ni de lejos es tan buena como la que tienen los hermanos, así que necesito estos. Me gusta ver como se despliega el paracaídas.
JR: (desesperada por pedirle que se explique sobre V, pero respetando su distancia) ¿Cuánto tiempo te lleva construirlos?
Butch: Cerca de una semana. Phury pinta el exterior. (Va hacia la plataforma de lanzamiento y coloca el cohete. Cuando vuelve, señala la caja de encendido con la cabeza). Las damas deberían hacer los honores, ¿no te parece?
Hacemos la cuenta atrás y esta vez estamos coordinados. Mientras nos ponemos de pie y observamos al cohete alzarse hacia los cielos, puedo sentir que está a punto de decir algo.
Butch: Estoy enamorado de Marissa. Pero sin V estaría muerto y no solo por todo el rollo de la inhalación.
JR: (Mirándole) ¿Y eso es lo que te sorprende más?
Butch: (enfoca los binoculares en el cohete) El asunto es así, ¿la relación con V? No encaja en ningún molde definido, y no tiene por qué... aunque algunas veces desearía que lo hiciera. Siento que sería mas ligera y menos importante si solo se tratara de una relación de buenos amigos o hermanos o alguna mierda de esas. Ya es bastante difícil ser terriblemente vulnerable con una persona, como tu esposa. Pero tener a este otro tipo caminando por el mundo, golpeando y estrellándose contra lessers... Sabes, me preocupa perder a cualquiera de ellos dos, y lo odio. Cuando algunas veces, V sale por su cuenta y no puedo estar con él, compruebo el teléfono constantemente hasta que vuelve a casa a salvo. Ha habido noches en las que Jane y yo nos hemos sentado juntos en el sofá que hay en el Pit y nos quedamos mirando fijamente al frente. (Hace una pausa). A decir verdad, es un dolor en el culo. Pero los necesito a los dos para ser feliz.
Butch regresa, toma otro cohete, y me explica los detalles de su construcción. Este es casi del mismo tamaño que el Lag y está pintado de negro con bandas plateadas. Comenzamos a hacer los preparativos para lanzarlo, y él se muestra divertido, encantador e irreverente, y te es difícil imaginar que tan solo unos minutos antes él ha estado hablando de algo tan profundamente personal. Asumo que la conversación seria ha terminado por esta noche, sin embargo cuando lanzamos el numero tres, él vuelve al tema de Vishous... como si la llameante subida del cohete y la caída en paracaídas creara una zona especial para hablar.
Butch: No es un horripilante asunto de incesto, por cierto.
JR: (con los ojos como platos) ¿Disculpa?
Butch: Que V y yo estemos unidos, quiero decir, nosotros ya estábamos muy unidos mucho antes de que el Omega... ya sabes, me hiciera esa mierda. Claro que Vishous es hijo de la Virgen Escriba y yo soy... lo que soy gracias a su hermano, pero no hay nada sórdido en esto.
JR: Nunca lo pensé.
Butch: Bien. Y posdata. Me gusta mucho la doctora Jane. Ella es una autentica pateaculos, única. Joder... (ladra una risa), le entregaría su propia cabeza en una bandeja si debe hacerlo. Observarlo es condenadamente divertido... aunque la mayor parte del tiempo él se comporta bien en su presencia, lo que es decepcionante.
JR: ¿Y Marissa? ¿Cómo tomó el tema de tener otro compañero de habitación?
Butch: Jane y ella se llevan de maravillas y Jane ha sido de gran ayuda. Ahora hace los reconocimientos en Lugar Seguro. Es mucho mejor que una mujer médico haga los exámenes. Las enfermeras que Havers enviaba eran bastante agradables... pero con Jane es más fácil, y ella tiene más formación médica.
JR: ¿Marissa y Havers han tenido mucho contacto?
Butch: No hay razón para ello. Él es solo otro médico (me mira). La familia es la que formas, no con quien fuiste criado. (Se gira hacia el bolso de lona)
Butch prepara el último cohete, y de todos ellos, éste es mi favorito. Es el más grande y tiene el uniforme de los Sox de Davis Ortiz y las palabras Big Papi pintadas en el lateral. Hacemos la cuenta atrás y presiono el botón... y se oye el zumbido y el silbido mientras la construcción de Butch se eleva ondulando hacia el cielo. Observando el resplandor de la punta que sube, noto que este va realmente alto. En su vértice se convierte en la única estrella en el nublado cielo nocturno.
Butch: (suavemente) Precioso, ¿verdad?
JR: Adorable.
Butch: ¿Sabes por qué los construí?
JR: ¿Por qué?
Butch: Me gusta verlos volar.
Permanecemos uno al lado del otro mientras se abre el paracaídas y el cohete planea a la deriva hacia la tierra y al jardín de rosas. Mientras flota hacia abajo, oscilando suavemente de lado a lado, el resplandor de su punta nos indica su localización respecto de la casa... y de repente, sin preguntar, sé la razón por la que le gusta lanzarlos hacia la mansión. Con todas las luces de seguridad que hay, podría encontrarlos fácilmente en cualquier lugar del terreno. Pero a Butch le gusta el hogar... y quiere enviar esos modelos en los que pasa horas trabajando hacia el lugar que él ama y en el cual necesita estar. Después de haber estado sin una familia ni un lugar en el mundo durante tanto tiempo, ahora tiene su paracaídas, su lento y cómodo paseo tras el devastador y meteórico ascenso... y son las personas que viven en esa mansión.
Butch: (sonriéndome) Maldición desearía que tuviéramos otro, ¿tu no?
JR: (queriendo abrazarlo) Totalmente, Butch. Lo deseo totalmente.
© Copyright J.R. Ward
Última película: Scrooged, con Bill Murray, una excelente peli navideña© Copyright J.R. Ward
— Así es. Hay algo mío dentro de ti, poli —la sonrisa de Wrath se prolongó mientras se ponía las gafas—. Desde luego, siempre supe que eras de la realeza. Sólo que no pensé que fueras a ser nuestro dolor en el culo, eso es todo.© Copyright J.R. Ward
Nalla encajaba perfectamente entre sus manos, su culito en una de las palmas, la cabeza acunada en la otra. Cuando se enderezó y la alzó, vio que era sorprendentemente firme y cálida y...Padre Mío, capítulo 10
Dentro de la Guía para Entendidos
© Copyright J.R. Ward
La Hermandad tuvo una noche de películas la otra noche y ¡fue desternillante! Bien, para ser exactos, día de películas. Todos ellos terminaron amontonados en el Pit… y me gustaría señalar que sólo tiene dos sofás de cuero y no demasiado espacio en el suelo. Imaginad esto: Wrath y Beth en una esquina del sofá. Rhage y Mary en el lado opuesto.
Z en el suelo con Bella en su regazo. Butch y Phury en el otro sofá.
V detrás de los cuatro ordenadores en su silla. El lugar era como una fraternidad y se miraron las primeras dos «Duro de Matar» de cabo a rabo.
Entre el humo rojo de Phury y los cigarrillos enrollados a mano de V el lugar olía deliciosamente.
Butch bebía mucho whisky escocés (bueno… duh). V tomaba Grey Goose. Mary y Bella bebían Chardonay. Rhage estaba con el Perrier, intentando hidratarse de nuevo tras una noche difícil en las calles con los lessers.
A mitad de la primera película alguien se durmió. ¿Y podéis creerlo? ¡Fue Wrath! Él, que por lo general está tan increíblemente concentrado, pero había estado trabajando duramente. El asunto es que, tenía a sus hermanos y su shellan (su familia), a su alrededor y se encontraban a salvo.
Literalmente cayó desmayado, con la cabeza recostada sobre el respaldo del sofá, con su largo, largo cabello esparcido sobre el pecho (lo dejó crecer mucho por que a Beth le encanta).
Beth le quitó las gafas de sol y lo envolvió con una manta… lo cual fue un gesto agradable salvo que… lamentablemente, el movimiento lo despertó un poco y terminó reacomodándose encima de ella, volvió a quedarse dormido aplastándola contra Rhage. Ella solo sonrió. Se sentía muy aliviada por el hecho de que se relajara un poco.
Lo había visto despierto durante el día paseándose, una y otra vez por todo el dormitorio. Esto la mataba por que ya casi no dormía nada y estaba perdiendo peso. ¿Francamente? Esto de reinar lo estaba matando.
En fin…Fritz continuaba trayendo hors d’oevres. ¿Recuerdas las crépes de espinacas que amaba Rhage? El grupo consumió bandejas enteras de esas y otras cosas. Fritz estaba muy feliz, corriendo de allá para acá por el túnel que comunicaba la casa principal con el Pit.
Rhage por supuesto insistía en gritar a viva voz los diálogos.
Ya sabes cual es su frase favorita, desde luego: Yippe Kayay Hijo de p… Pero más o menos a la mitad de la segunda película, comenzó a hociquearle la nuca a Mary. Y luego sus manos comenzaron a viajar. Ella intentó detenerlo… pero sin demasiada convicción. Cuando sus ojos brillaron, poniéndose en blanco, desparecieron por un rato. Um… Er…
En cualquier caso, Phury estaba realmente tranquilo. Estaba terriblemente tranquilo. Tristemente tranquilo. La mayor parte del tiempo se encerraba en sí mismo y realmente estaba allí más por que sentía que debía estar que porque deseara estar allí.
Z veía ambas películas por primera vez. Estaba ABSORTO en ellas.
Imagina la sorpresa que se llevó, cuándo Ivan Reikman le pega un tiro al señor Tagaki. Cuando el cuerpo aparece en el ascensor con el Ho, Ho, Ho en la camiseta. Cuándo McClain está en el eje del ventilador. Y después… Cuando la esposa de McClain atonta a aquel reportero idiota.
Z SE ENAMORÓ de las películas….saltaba en los sitios correctos y blasfemaba hacia la pantalla y gruñía y gritaba. Estaba totalmente compenetrado y tuvo agarrada a Bella con una tensión mortal durante todo el asunto.
El único momento en que apartó la vista de la televisión fue para asegurarse que Bella tuviera algo para beber. O comer. O para preguntarle si estaba cómoda. ¿Demasiado frío? ¿Tal vez necesitas otro abrigo?
Diré… aunque no debería… que Bella tenía una enorme marca de mordisco en el cuello. Se había alimentado de ella aproximadamente una hora antes de haber empezado a ver las películas. Había llegado a casa tras una noche de lucha y sintió ese… impulso… de alimentarse. Terminó yendo sigilosamente a buscarla al cuarto de baño. Ella acababa de salir de la ducha y le estaba hablando acerca de las clases de escritura que estaba siguiendo on-line.
En fin… él la contemplaba a través del espejo y ella charlaba mientras se secaba el cabello con la toalla y… se detuvo y le preguntó que era lo que estaba mal. Cuando entendió lo que pasaba, se dio la vuelta y le sonrió.
Ejem… dejó caer la toalla que tenía envuelta alrededor de su cuerpo.
Al principio él se disculpó por ello. Casi como avergonzándose por no haber acudido a ella antes. Pero luego ella estuvo en sus brazos y él bajó la cabeza hacia su garganta y… bueno, realmente se dejaron llevar por las circunstancias. «se aclara la garganta» Hombre, Acaso alguna vez… *rubores* Er… EN FIN…
V se mantuvo apartado de todo el asunto de las películas la mayor parte del tiempo. Hacía búsquedas por Internet… aunque qué buscaba no tengo ni idea. De vez en cuando alguien le gritaba que dejara el ordenador. Los ignoró hasta que Butch le tiró una lata de cerveza vacía (¿y quien bebía cerveza? Beth... le gusta la Sam Adams, ¿recordáis?)
V terminó por sentarse con Phury y Butch. Los solteros, como les llaman los demás.
Así que así transcurrió la noche de películas (día). La próxima será una maratón de Alien.
Y sí, Rhage insistirá en hacer el papel del Alien-que-sale-del-estómago echado en el suelo delante de la televisión.
*Suspiro* Hollywood, es así, ya sabéis.
© Copyright J.R. Ward
Al llegar a la puerta de la habitación de los niños, Zsadist volvió a comprobar por segunda vez si tenía la camisa apropiadamente metida dentro de sus pantalones de cuero, solo para estar seguro.Padre Mío, capítulo 8
Dentro de la Guía para Entendidos
© Copyright J.R. Ward
Última película: Las albóndigas (gracias, Rhage)© Copyright J.R. Ward