25 abr. 2010

J.R. Ward entrevista a Rhage


Alrededor de las cinco de la tarde del día siguiente al de la entrevista que le hice a Wrath en el arroyo, abandoné el refugio de Rehvenge. Estaba contenta de haberme quedado a pasar la noche. Wrath, Beth, Phury, Cormia, junto con las Elegidas, eran un grupo estupendo con el que pasar el tiempo, y después de horas de charla había dormido como un tronco… quedando demostrado que como siempre el rey tenía razón: Mis otras entrevistas con los hermanos iban a ir mejor porque no estaría medio-muerta por el viaje.

El viaje de vuelta a través de las Adirondacks hacia Caldwell fue encantador. La Northway es una de mis carreteras favoritas, ya que atraviesa las montañas en las que pasé los veranos de mi niñez. Como las hojas acababan de pasar por su apogeo otoñal, las dentadas montañas que había a ambos lados de los dos carriles por los que conducía, aún seguían inundadas de rojo, dorado y verde y los colores resplandecían como joyas mientras el sol se ponía.

Mientras conducía el coche alquilado, pensé en cuan diferentes estaban los hermanos en comparación a cuando sus historias comenzaron tres otoños atrás. Me refiero a… tantas pérdidas y éxitos. Tantos altibajos. Recuerdo ese primer encuentro en Amante Oscuro, cuando estaban en el salón de Darius justo después de su muerte… y luego los imagino saliendo de los bosques para reclamar a Phury como uno de ellos, al final de Amante Consagrado. Muchos cambios, tanto buenos como malos.

Me encuentro con Fritz en el aparcamiento del Marriott en Albany. Está allí con el Mercedes, y después de cerrar con llave mi Ford Escape alquilado, entro en el asiento trasero del S550 y el mayordomo conduce hacia el sur, durante una hora, mínimo. Es muy locuaz, y adoro el sonido de su voz: ligeramente acentuada, como la de Marissa, y con la animada cadencia de un concierto de Mozart.

Sé que nos estamos acercando cuando levanta el cristal divisor y hablamos a través del sistema de altavoces del coche que se activa con el sonido de la voz.

Cuando finalmente nos detenemos frente a la mansión, está empezando a anochecer, y me alegra que el patio esté iluminado porque así, mientras él baja el cristal divisor puedo verlo todo. Aparca entre el Audi de Beth y el Porsche 911 Carrera 4S, color gris acero de Z. Al otro lado del Porsche hay un Hummer negro que no reconozco, sin nada en absoluto cromado… incluso los tapacubos son negros. Sin que Fritz me lo diga, sé que tiene que ser de Qhuinn. Es una pasada de carro, y sin duda práctico para la lucha, pero hombre, qué maldita lástima, la cosa deja residuos de carbono como un T-Rex.

Fritz confirma mi conclusión tácita acerca de quién es el dueño, y cuando paso a su lado, veo que el SUV tiene una abolladura en su flamante capó… una abolladura del tamaño de un cuerpo. Olfateo rápidamente y huelo algo dulce como talco de bebé. Eso me recuerda que los «chicos» ahora son soldados, y sin mediar causa alguna, siento un poco de nostalgia.

Fritz me abre la puerta de la mansión, toma mi abrigo, y me informa del paradero de todo el mundo… o al menos de dónde se encontraban cuando salió a recogerme: Mary está en el Pit con V y Marissa, trabajando en la base de datos de Lugar Seguro. Butch, Qhuinn y Blay están en el campo de tiro del centro de entrenamiento. John está en la habitación de Tohr reunido con el hermano. Rhage está arriba, recostado sobre su espalda con un paquete de doce Alka-Seltzer a su lado.

Ah, la bestia.

El mayordomo me pregunta a quién quiero ver primero, y pregunto si cree que Rhage estaría dispuesto a hablar. Fritz asiente y me informa que Hollywood está deseando la distracción… así que nos dirigimos arriba.

Cuando llegamos a la puerta de Rhage, Fritz se va y golpeo yo misma.

Rhage: (con voz amortiguada) ¿Sip?

JR: Soy yo.

Rhage: Oh, gracias a Dios. Pasa.

Abro la puerta y la habitación está muy oscura, el resquicio de luz que se desliza dentro desde el pasillo es consumido por una hambrienta negrura. Aunque, antes de que de un paso adelante, las velas que hay sobre la cómoda y en una mesa cercana a la cama llamearon.

Rhage: No puedo tenerte tropezando con las cosas.

JR: Gracias...

Joder, Rhage no tiene buen aspecto. Efectivamente está tendido sobre su espalda, y hay un montón de Alka-Seltzer a su lado. Está desnudo, pero tiene una sábana echada hasta la cintura, y mientras le miro recuerdo que, en términos de peso, es el más grande de los hermanos. Sin duda es enorme, aún en una cama que parece tan grande como una piscina olímpica. Pero no está bien. Tiene los párpados caídos sobre los ojos azules que evocan las Bahamas, la boca ligeramente abierta y el vientre hinchado como si se hubiera tragado un globo meteorológico.

JR: Así que la bestia salió, ¿eh?

Rhage: Sip… anoche justo antes del amanecer (gime al intentar darse la vuelta).

JR: ¿Estás seguro de que quieres hacer esto ahora?

Rhage: Sip, muero por algo de distracción, y no puedo ver la TV. Hey, ¿puedes traerme más Alka-Seltzer? Mary me dio seis antes de irse hará una media hora, pero no parecen tener un efecto muy prolongado.

JR: Desde luego.

Me siento aliviada de poder hacer algo para ayudarle, y me dirijo hacia dónde hay cuatro cajas de la sustancia, alineadas al lado de una jarra de agua y un vaso. Lleno el vaso, rompo tres paquetes de papel de aluminio y echo los discos calcáreos dentro.

JR: (observando el plop-plop, fizz-fizz trabajando) ¿No deberías tomar algo más fuerte?

Rhage: La doctora Jane probó con Prilosec. No me alivió tanto como esto.

Cuando regreso, levanta la cabeza y le pongo el vaso en los labios. Mientras bebe lentamente, me siento culpable al reparar en lo magnífico que es. Sinceramente es el macho más hermoso que haya visto nunca… casi quieres tocarle la cara para asegurarte de que es real y no obra de algún artista representando el prototipo de absoluto esplendor masculino. Tiene el los pómulos como el Monte Everest, una mandíbula tan recta como una viga y labios llenos y suaves. Los rizos de su cabello rubio están desparramados sobre la almohada y huele increíble.

Cuando quito el vaso vacío de su boca, Rhage abre los ojos. Lo que me recuerda que su brillante mirada verde azulada es aún más impresionante que su estructura ósea.

Rhage: (riendo discretamente) Estás sonrojada.

JR: No, no lo estoy.

Rhage: (cantando a tono con la melodía de na-na-na-na-na-naaaaa) Estás sonrojada. Estás sonrojada.

JR: ¿Cómo es posible que quiera golpearte mientras estás abatido?

Rhage: (sonríe de oreja a oreja) Ay, dices las cosas más dulces.

JR: (riendo porque sencillamente tienes que hacerlo, es así de simpático) Espera, pensé qué después tu visión quedaba debilitada.

Rhage: Así es, pero tus mejillas están MUY rojas. Pero bueno, basta de ti, vamos a hablar sobre mí. (agita sus quilométricas pestañas) Vamos, ¿qué quieres saber? ¿Qué preguntas ardientes tendré que contestar?

JR: (riendo de nuevo) Eres el único hermano al que le gusta ser entrevistado.

Rhage: Estoy contento de saber que me las he apañado para distinguirme de ese puñado de idiotas zarrapastrosos.

JR: (sentándome en el borde de la cama) ¿Qué pasó?

Rhage: Estaba siguiendo el rastro de otra casa de «persuasión» lesser y digamos que encontré lo que estaba buscando y mucho más que eso.

JR: (trago saliva) ¿Había muchos?

Rhage: Mmm. Los suficientes. Hubo algún intercambio de plomo, y una de las balas dio en algún lugar que no me gustó.

JR: ¿Dónde te alcanzaron?

Rhage: (aparta la sábana de sus piernas, revelando un vendaje alrededor del muslo) Ahora la bestia y yo nos llevamos mejor, y no le gusta que reciba balas (se ríe). Pero llegaron Qhuinn, John Matthew y Blay como refuerzos… al igual que la semana pasada fueron por mí y por Z. Joder… (se ríe) esos tres se llevaron una pequeña sorpresa al ver a mi alter ego.

JR: ¿Qué pensaron los chicos de la bestia?

Rhage: Cuando regresé como yo mismo, me desperté y estaban alrededor de mi cabeza, viéndose como si hubieran sido víctimas de una crisis de golpe y fuga. Estaban blancos como sus bóxer e igual de tiesos (risas). Supongo que la bestia se encargó del escuadrón de asesinos que habían sido llamados como refuerzos (se frota la tripita). Debe haber habido un gran número de ellos.

JR: Así que después tienes que recuperarte. (Rhage me suelta una mirada de ¡claaroo!-¿tú-eres-tonta? y se frota otra vez el estómago). Ok, pregunta estúpida. Ahora es más fácil para ti? ¿Me refiero a tratar con la bestia?

Rhage: Bueno… sí y no. Ya no lucho cuando sale, y eso parece disminuir después la duración de la pupa. Pero de cierta forma todavía tengo que pasar por esto… especialmente si he tomado, como lo diría, un tentempié. Lo bueno es, que no tengo que preocuparme mucho porque la maldita cosa vaya a convertir a mis hermanos o a los chicos en un Happy Meal. Es extraño… desde que llegó Mary, la bestia está en sintonía con la gente. No sé si eso tiene algún sentido. Parecería que, después de que se vinculó con ella, fue capaz de ver a la gente como amigo o enemigo en lugar de ver a todo el mundo como comida, ¿sabes?

JR: Es un alivio.

Rhage: Hombre, solía estar todo el tiempo preocupado por esa mierda. Así que sip, desde varios puntos de vista, es mejor. ¡Quiero decir de verdad! Antes, cuando hacía la recuperación de la forma más difícil, a esta altura, todavía estaría fuera de mi. ¿Ahora? Volveré a la vida normal en aproximadamente unas tres horas. Todavía tendré indigestión, pero esos dolores corporales terriblemente horrorosos ya no duran tanto (sacude la cabeza). Sin embargo tengo que decir que, aunque siguiera siendo realmente difícil de soportar… no me importaría.

JR: ¿No?

Rhage: Tengo a Mary. Así que aunque la bestia me partiera en dos para salir, mientras pueda volver a juntarme lo bastante como para estar con ella, está bien para mí.

JR: Eso es hermoso.

Rhage: Ella también.

JR: Hablando de cosas de pareja… He oído que tú y ella…

Rhage: ¡Tenemos un bebé en mente! (se ríe). Sip, lo tenemos. Imagínate. Lo que pasa, es que no tengo claro cómo hacerlo. Puede que haya una oportunidad, pero ya veremos. Todavía siguen siendo solo planes.

JR: (sin querer presionar) Bien, creo que los dos seréis unos padres estupendos.

Rhage: Sabes, yo también lo creo. Hay algunas cuestiones que necesitamos resolver. Entre tú y yo… Mary es…

JR: ¿Qué?

Rhage: (sacude la cabeza) No, es algo personal. De todos modos, si ocurre, será fantástico, y si no, no pierdo nada porque la tengo a ella. Quiero decir, mierda, mira a Tohr.

JR: Realmente no lo está pasando bien, ¿no?

Rhage: No, no lo está. Y para ser honesto, es jodido para nosotros. El asunto es que, no puedes evitar ponerte en su lugar, porque es tu hermano y estás sintiendo lo que está pasando y no quieres que se sienta tan apenado. Y no puedes evitar pensar en ti mismo. Yo sin Mary… (cierra los ojos y tensa la boca). Sip, ¿qué más vas a preguntarme?

En el silencio que sigue, pienso en lo que pasan las shellans cada noche cuando esos compañeros suyos salen a luchar. Es triste darse cuenta que hay un quid pro quo. Sin sus compañeras, los hermanos son muertos vivientes... y eso tiene que ser igual de aterrador para estos fuertes guerreros. Hasta cierto punto, Rhage no tiene que preocuparse por perder a Mary, pero tiene que ser difícil vivir entre tipos que no son tan afortunados como tú.

Antes de que pueda preguntar alguna tontería superficial, como si la guerra de bromas pesadas entre él y V continua, golpean la puerta. Antes de que se abra, Rhage deja escapar un ronroneo, así que no me sorprende ver entrar a Mary. Como siempre, Mary viste simplemente un par de pantalones caquis y un polo, pero su llegada trae a la vida a Rhage como si fuera Miss América vestida con un rutilante traje de noche. También activa algún tipo de interruptor dentro de él. Ciertamente la contempla, con mirada penetrante. Y él que flirtea con todo el mundo, con ella se pone serio, recalcando que ella es la excepción especial y el resto de nosotras somos la norma.

Oh, y su aroma vinculante verdaderamente clama. ¿Mencioné que huele fenomenal?

Mary y yo nos saludamos, y cuando Rhage se incorpora en el colchón y tiende los brazos hacia ella, me hace recordar que tres son multitud. Mientras la envuelve con sus enormes brazos y permanece de esa forma, intercambio algunas cortesías con Mary y me vuelvo para salir.

Rhage dice mi nombre en voz baja, y miro sobre mi hombro. Lanzándome una mirada por encima de la cabeza de ella, me dirige una pequeña sonrisa pesarosa. Como si la razón de que esté aferrándose tan fuertemente a ella fuera porque piensa que le ha tocado la lotería con su compañera y no entiende por qué fue él el afortunado. Le saludo con la cabeza... y los dejos solos.

© Copyright J.R. Ward

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